LA COPA DE LA VIDA
La
vida es una copa plena de felicidad, pero nunca se te da llena.
Te dan un sorbito de vez en cuando, un sorbito que tienes que ir
llenando, gota a gota, todos los días para sobrevivir.
No te pases gimiendo tus desgracias, pronosticando tragedias
imaginarias o asustado por males que probablemente nunca llegarán.
Nacemos para luchar por la felicidad, para crearla, para
compartirla, a pesar de las tristezas, los desencantos, errores, malas
jugadas e irremediables imprevistos.
Ser feliz no es estar añorando lo que nos falta sino acoplarnos a
todo lo que tenemos y lo que no tenemos.
La felicidad no se encuentra en bienes y placeres. Se actúa bien, y
ella sola se va presentando.
Todo tiene que ir armonizando.
Del panal, un poquito de miel.
Del
mar, un poquito de sal.
De
la vida, un toque de optimismo.
De
la imaginación, sueños.
Del
dolor, raíces fuertes.
Y
de la fe, solidez de ROCA.
La felicidad no es estar añorando
No vendas tu felicidad. !Regálala!
No busques formulas sencillas ni baratas para tenerla.
Ingredientes de la felicidad:
Compartir
lo que tienes.
Amar
sin exigencias.
Perdonar
sin cicatrices.
Aceptar
sin perfecciones.
Agradecer
lo que te dan.
Y
no rendirte NUNCA.
No somos felices,
porque no sabemos como llenar nuestra copa,
porque
no damos a la vida todo lo que podemos darle y esperamos, a veces,
ingenuamente, que la vida nos regale… pero sin pagar el precio.
No olvidemos que la mejor manera de ser feliz es ocuparse de que
otros lo sean, de servir.
Demos
mucho de nosotros y la felicidad llegará sola. Llenemos nuestra copa
y deleitémonos siendo felices!
(Padre Gregorio Mateu)
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