LOS FRUTOS DE LA CUARESMA
Desde siempre la cuaresma viene siendo el tiempo de
penitencia, del ayuno, de la conversión y de esas renuncias espontáneas,
más o menos generosas. Esta transformación en nuestro espíritu tiene
que estar acompañada del
trabajo diario a través de la oración y de hacer y pensar toda nuestra
actividad con la ayuda de Dios.
Pensemos que Dios ya ha hecho todo su trabajo,
ahora nos corresponde a cada uno hacer un trabajo personal, de conversión,
de renuncias y dejar atrás todo aquello que nos perjudica, pero siempre
con la confianza puesta en aquel que nos transforma a través del
sacrificio de la Cruz.
INVITACION AL PERDON Y AL ARREPENTIMIENTO
Son tantas las cosas de las que nos tenemos que
arrepentir.
Cuántas veces no hemos sabido trata a la Naturaleza
y a los animales como Dios quiere que lo hagamos. San Francisco
nos lo recuerda siempre: “Dios ha
puesto a la naturaleza a nuestro alcance, para que vivamos de ella, la
respetemos y la cuidemos”. No somos más que ella, puesto que el
hombre, participa de esta Naturaleza, de los animales, que no están
puestos ahí para que los maltratemos, sino para que vivamos en armonía
con ellos.
Arrepentirnos
de no saber sonreír, de
andar demasiado serios por la vida, de sentirnos vacíos.
Nuestra relación con los demás ha de ser siempre generosa,
amistosa, alegre y esperanzada, como era el Espíritu
de Jesús, que nunca tuvo un mal gesto con nadie a no ser que lo
mereciera(fariseos), por defender el amor que Dios tiene hacia sus hijos,
y sobre todo a los más pobres y menos privilegiados. En definitiva, es
muy importante tener buen humor.
Arrepentirnos
por ocultar tantas veces a
Dios, sentir vergüenza de ser
cristianos, católicos,
incluso, abandonar los sacramentos o abandonar a la Iglesia fundada por
Jesús. Muchas veces nos dejamos llevar por la ambición, por el egoísmo
a pesar de que esas malas actitudes nos llevan cada vez mas a sentirnos
vacíos. “ Que tenga yo Señor, un corazón generoso
y obediente, humilde y sencillo…”
Arrepentirnos
de que triunfe el odio y la
violencia, por encima del respeto
a la vida en
todos sus sentidos, y de la dignidad
de las personas. Cuántas veces nosotros, que somos la Iglesia de
Cristo, no sabemos dar testimonio de su gran Amor, de su sacrificio por
nosotros. Tratemos a los demás como nos gustaría que fuéramos nosotros
tratados. Tener misericordia y saber perdonar como el Padre nos perdona.
Por
desconfiar de tanta gente que sabemos que se acerca a
nosotros con verdadero amor y
confianza. Solo Dios, tiene el derecho de desconfiar de nosotros
en cuanto le hacemos unas promesas que muchas veces no cumplimos. Y ni
siquiera lo hace, pues siempre confía en que se arrepiente de corazón, y
en el pecador que le pide perdón.
“Un
corazón contrito y humillado Tu nunca lo desprecias, Señor”.
Arrepentirnos
por esas cosas que llenan
nuestros días, y no sabemos aprovechar. Las que cada uno de
nosotros tiene que ir descubriendo, para poder recibir los frutos de la
Gracia de la Cuaresma. Pero, por favor, no esperemos más. No esperemos a
que la Cuaresma se termine, sino que
aprovechemos cada instante de nuestra vida para hacer más felices a
nuestros hermanos y saber encontrarnos con Cristo en cada momento de
nuestra existencia.
ORACION DEL ARREPENTIMIENTO Y DE LA CONVERSION
Tal
vez, esta oración sea una buena invitación a sentirnos en comunión con
el amor misericordioso de Dios. Podemos decirla todos los días al
comenzar nuestra jornada.
“
Esconde tu rostro de mis pecados, Señor, y no me los tomes en cuenta,
No
hagas caso de los maldades.
Crea
e mi un corazón limpio, y que mi boca te proclame, Tu eres mi Salvador.
Señor
ábreme los labios y que proclame yo tu alabanza, porque no quieres
sacrificios, sino que el pecador se convierta y que viva.
Yo
se que el corazón contrito y humillado Tu no lo desprecias.
Porque
Jesús se sacrificó por
nosotros y por nuestros pecados y no se lo sabemos reconocer.
En
maldad he sido formado y en pecado me concibió mi madre. Tu amas la
verdad en lo íntimo y en lo secreto me has hecho comprender tu sabiduría.
Hazme oír el gozo y la alegría
de Tu Salvación
Dame
todo tu amor y acoge el arrepentimiento mas profundo de mi ser. Amen”.
Fray contrito
Newark Marzo 4 de 2007
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