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28 de Noviembre

34o Miércoles del Tiempo Ordinario

 «En verdad, Dios está muy cerca, para salvar a los que le honran; su gloria vivirá en nuestra tierra.» Salmo 85:9 

Santo evangelio según san Lucas 21, 12-19.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a los tribunales y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre: asi tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa: porque yo os daré palabras y sabiduria a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.

Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a alguno de vosotros, y todos os odiarán por causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá: con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas. 

Salmo Responsorial: Daniel 3: 62-67:

R/.  Ensalzadlo con himnos por los siglos. 

 62 Bendigan al Señor, sol y luna,
    canten en su honor eternamente.
 
63 Bendigan al Señor, estrellas del cielo,
    canten en su honor eternamente.
 
64 Bendigan al Señor, todas las lluvias y el rocío,
    canten en su honor eternamente.
 
65 Bendigan al Señor, todos los vientos,
    canten en su honor eternamente.
 
66 Bendigan al Señor, fuego y calor,
    canten en su honor eternamente.
 
67 Bendigan al Señor, frío y calor,
    canten en su honor eternamente.
 

Comentario: 

Hay cuatro palabras que me acompañan siempre a la hora de reflexionar sobre mi entrega al Señor: entusiasmo, esperanza, valentía y dedicación. Sin entusiasmo la vida se convierte en un tormento. Es preciso manifestar esa fuerza maravillosa que me inspira el seguimiento de Jesús. Mientras he sentido esa adhesión fervorosa a la causa del Evangelio me ha resultado con fuerzas para seguir adelante sin tropiezo, venciendo escollos y superando los momentos malos. 

La esperanza verdadera se basa en la firmeza que nos proporciona saber que Dios está de nuestro lado, nos acoge y nos mantiene felices.  Ganará al hombre, quién le dé una mayor esperanza. En nuestro atormentado mundo se frustran excesivas esperanzas que estaban basadas en la frágil presencia de comportamientos humanos sumamente quebradizos y banales. Saber de quién nos hemos fiado, confiando en una felicidad que nunca acabará colma todas nuestras aspiraciones. 

Seguir al Señor nunca ha sido fácil. El camino de las bienaventuranzas está regado de espinas.  Solamente pueden transitarlo aquellos que poseen un talante fuerte y robusto que les hace capaces de las más arriesgadas aventuras. Con el aliento constante del Espíritu nos hacemos capaces de hacer frente al maligno que lucha denodadamente para hacernos caer en la tentación. 

La dedicación constante, serena e incondicional a la causa de la acción apostólica va fortificando nuestra voluntad. Si bien, esta dedicación tiene que ir acompañada de una piedad sin fisuras, de una oración constante, de un discernimiento continuo. El Reino de Dios sufre violencia. La mies encomendada espera nuestra labor eficaz. La dedicación exclusiva a las labores del Reino va configurando nuestra vida. 

La palabra de hoy nos augura sufrimientos, cárceles, persecuciones si nos disponemos a dar testimonio de la verdad. Así le sucedió a nuestro Maestro. Pero, no tenemos que temer, pues Él nos dará fuerzas para seguir adelante, superando temores y quebrantos. En el Calvario se produce la gran victoria del bien sobre el mal, auque fuera con el precio inestimable de la sangre del Cordero. 

El trabajo denodado para defender el Nombre de Jesús nos causara contratiempos y dificultades. Pero nada ni nadie puede contra el Señor. Podemos sentirnos heridos en batallas circunstanciales, pero al final tenemos el éxito asegurado. Perseverar hasta el último suspiro en el seguimiento de Cristo nos asegura el premio eterno de un cielo feliz.  (Padre Gregorio Mateu) 

Otras lecturas del día: 

Daniel 5: 1-6, 13-14, 16-17, 23-28 

Santo del Día

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