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SAN
FRANCISCO DE
ASÍS Esperanzas
Franciscanas Para Un Mundo Desesperado
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JESUCRISTO RESUCITA PARA DARNOS
UNA NUEVA VIDA
¡Cristo ha Resucitado!
Y
nosotros, ¿hemos resucitado con El?
Hemos tenido la oportunidad en esta Semana Santa, de acompañar a Jesús
en su Pasión, en su Muerte y en su Resurrección. Encontrandonos ahora en
las semanas de Pascua, estamos invitados a recuperar nuestros mejores
valores para no hacer enganosa nuestra conversión.
Por eso, no solo hemos de acompañar y rememorar
todos los acontecimientos que marcaron la vida de los cristianos desde
entonces, sino que se ha de crear una nueva vida en nosotros, toda vez
que hayamos sido capaces de vencer al pecado y morir, porque creemos que
Cristo, con su sacrificio, nos ofrece una
nueva vida
para morir al hombre viejo que hay en nosotros.
Permítanme que les proponga algunas
sugerencias
para sanear nuestro, muchas veces, maltrecho espíritu. Espero que no lo
tomen a modo de “consejos”.
Primero, porque no me gusta dar consejos, no soy quien; segundo, porque
los consejos muchas veces no los cumplimos o quedan rápidamente en el
olvido y esto si que me parece trágico.
Simplemente sean sugerencias para un mejor seguimiento del camino hacia
nuestra propia Salvación, que es de lo que se trata. Adelante pues:
Déjese querer y no se considere el mejor “amante del mundo”.
Hay una obra de teatro muy interesante de
Eugene Ionesco, llamada “El Amante Imaginario”, en la que el
protagonista se muestra bastante patoso a la hora de encontrar el
verdadero amor de su vida y se va dando golpes y decepciones en su busca
porque no sabe muy bien lo que quiere conseguir.
Para amar a Dios y al prójimo, tenemos que aprender también a conocernos
mejor a nosotros mismos y valorar las posibilidades que tenemos dentro
de una aceptable autoestima. Esto trae consigo un mejor conocernos,
saber de nuestros limites y de nuestras facultades, conocer nuestro
carácter y nuestra personalidad y crear un proyecto de vida, que refleje
el seguimiento cristiano de cada uno.
No
miremos al prójimo, como un enemigo o una carga,
sino como una oportunidad que Dios nos pone en nuestro camino para la
práctica de la caridad y el servicio a los demás, desde la humildad y la
sencillez.
Francisco de Asís
tiene mucho que decirnos al respecto. Sugiero alguna lectura sobre este
impresionante santo.
Construya y no destruya:
Basta que por la mañana, decida hacer algo bueno, distinto o nuevo por
la humanidad, empezando por las personas mas cercanas. Por la tarde,
repase durante cinco minutos como van esas buenas intenciones y corrija
lo que no esté bien, y por la noche, dé gracias a Dios por haberlo
conseguido.
Si
todos los católicos hiciéramos algo parecido, creo que nuestra Iglesia
seria líder en todos los países del mundo. No pregunte, construya pues
hay muchas oportunidades a su alcance. Aunque sea una vez por semana.
Alimente, comparta y no deje que pasen hambre. De forma directa, dando algo que tienes a los
demás y les pueda significar un beneficio. De forma indirecta,
privándose de
alguna cosa que no le sea en absoluto necesaria. Valga ésta anécdota: Se
cuenta del insigne escritor y filosofo Don Miguel de Unamuno, que
habiendo sido invitado para dar unas conferencias en la Universidad de
Columbus en New York, en un descanso de las mismas, los diplomáticos
encargados de su recepción y acompañamiento, le sugirieron visitar unos
grandes almacenes, que estaban proliferando por todo EEUU, como una
nueva forma de compra, según el nuevo estilo de vida Norteamericano.
Estamos en los años 50, del pasado siglo XX y el viejo profesor accede
no muy convencido, pues en verdad, no le atrae especialmente estas
experiencias. Cuando ya han caminado por mas de media hora, subiendo y
bajando escaleras mecánicas, paseando por las estancias mas llamativas
de los miles de artículos que allí se exponían, deciden regresar al
hotel, pues Don Miguel empezaba a sentirse bastante mareado. Pero cuando
están en la puerta de la calle de los grandes almacenes, un periodista
le preguntó: ¿Qué Don Miguel, qué le ha parecido? Y el insigne pensador,
dándose media vuelta y mirando al edificio portentosamente iluminado le
contestó: “¿quiere saber lo que pienso, amigo? Pues creo que no necesito
nada de esto para ser feliz”.
Y
sin comentar apenas,
pues nos parecen validas para una posible meditación y trabajo personal,
aquí van otras sugerencias invitándole a que usted mismo saque sus
propias valoraciones.
Sea coherente consigo mismo, con sus ideas y espiritualidad:
¿Qué le parece este ejemplo? Estamos en una Iglesia Católica y el
sacerdote esta distribuyendo la Comunión en la misa dominical. En un
momento dado, se acerca un joven de la fila de los comulgantes y el
sacerdote observa que lleva una camiseta con un dibujo clásico del Che
Guevara. Le da la comunión y le da tiempo a decirle muy amablemente al
joven, señalando el rostro del líder comunista, ¿no tiene otra camiseta
para venir a comulgar? Esto no es algo inventado, ha ocurrido
recientemente, en este año 2008.
Haga lo posible para ser feliz, pensando en hacer felices a los demás.
Esto trae consigo tener ideas aseadas, novedosas y fraternas.
Arrepentirse es un concepto que muchas veces nos asusta,
pero piense en lo que todavía puede hacer de bueno y no deje de tener
proyectos.
Recupere su dialogo con Dios,
tal vez últimamente estuvo demasiado olvidado…
Recupere a tu familia,
encontraras un pozo sin fondo de maravillosas satisfacciones.
Recupérese así mismo,
dándose confianza y, como decíamos antes, aumentando su autoestima con
vivencias positivas.
Relájese en su ritmo diario
y recupere tiempo de oración y mime al máximo sus relaciones con los
demás desde la máxima paciencia y sensibilidad.
En definitiva: ¡VIVA UNA NUEVA VIDA CON JESUS RESUCITADO. ABRA SU
VENTANA!
¡Paz y bien!
Fray Manuel Casado
Pascua del 2008
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Via Crucis
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FRANCISCO CORAZON DE NAVIDAD
Con lágrimas en los ojos, Francisco de Asís disfruta viendo como el
pueblo de Greccio y sus hermanos de comunidad, recrean en ese primer
Belén viviente, el nacimiento de El Salvador. No es una noche más del
frío invierno, sino el acontecimiento más importante para la vida de un
cristiano, junto a la muerte y resurrección del Hijo de Dios. Donación
del Padre, que deposita a su Hijo en el vientre de una Madre ya
prefigurada desde el comienzo.
“Desde el principio existió el Verbo y el Verbo era Dios y se encarnó
entre nosotros”.
“Y Maria ya no es una mujer anónima, pasa
a ser la Madre del Hijo de Dios, la Madre de los hombres, Madre
ya anunciada en las Escrituras, Madre que sufre por su Hijo, Madre que
ama la sabiduría, la pobreza, la humildad del pesebre, que pasó por el
mundo de puntillas sin hacer ruido y que es coronada en el Cielo, sin
abandonar su cuerpo, pues para algo Dios la destinó a ser templo y hogar
de su Hijo”.
-Maria abriga con unos trapitos al niñito desnudo, indefenso, sonriente,
tesoro de sus entrañas, que conquistará definitivamente las fuerzas del
Mal; que cumplirá la voluntad del Padre para la salvación mundo. Hay un
antes y un después en el Nacimiento del Emmanuel, que es “Dios
nosotros”.
Y
Francisco observa cada detalle. El niño recién nacido hijo del señor
Juan y allí en las montañas, divisándose el pueblito a lo lejos, se
encuentran todos los vecinos, niños cantando y tocando instrumentos,
mayores que acompañan a este Niño Dios que nos ha nacido. Y a Francisco
esto le parece Gloria y por fin alberga una Esperanza, porque si nace
Dios entre nosotros, Emmanuel, tenemos mas cerca la Salvación de
nuestras almas, Jesús.
Al comienzo del adviento el Papa Benedicto XVI nos regaló con la
encíclica “Spe Salvi”, esperanza en la salvación y así se expresaba:
“quien no conoce a Dios, aunque tenga múltiples esperanzas, en el fondo
está sin esperanza, sin la gran esperanza que sostiene la vida”, pues,
“la verdadera, la gran esperanza del hombre que resiste a pesar de todas
las desilusiones, solo puede ser Dios, el Dios que nos ha amado y que
nos sigue amando hasta el extremo”.
Es la esperanza convertida en confianza, como la de José y Maria.
José – “No se donde voy a sacar para que comas y puedas alimentar al
bebé. En el zurrón solo queda un poco de pan duro. Estoy preocupado y en
la posada ya han sido generosos con dejarnos estar aquí y ayudarnos en
el parto.
Maria-“Ten confianza José, no estamos solos, recuérdalo. y el niño
comienza a llorar. Son lágrimas de hambre, de dolor, de miseria, pues
los hijos de Dios siguen sufriendo. Pero, es verdad, no están solos.
¡De pronto!, asoman unas cabecitas, sonrientes, infantiles y le dicen a
Maria que son pastorcitos y que les dejen jugar con el niñito. A cambio,
sacan de sus bolsas, queso riquísimo, pan recién horneado, miel
silvestre, dátiles, higos, agua fresquita y muchas cosas más y todo, se
lo ofrecen a la familia de Nazaret, que se muestra encantada y orgullosa
con su bebé. A Maria y a José les vuelven las esperanzas, recobran
nuevas fuerzas y se miran y se sonríen. El niño Jesús ha dejado de
llorar y ríe graciosamente con las bromas y canciones de sus preferidos.
Y
Francisco se pregunta, con lagrimas en los ojos: “Señor, ¿Qué puedo
ofrecer yo a tu Hijo para que se cumplan mis Esperanzas?
Te has preguntado, ¿Qué vas a ofrecer al Hijo de Dios en este año que ya
comienza, para ayudar a tu Salvación? No temas, “Dios está con
nosotros”, es Emmanuel.
¡Feliz Navidad!
Fray Francisco “el que llora de alegría”
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(aprenda sobre los símbolos franciscanos,
haciendo "clic" sobre el dibujo)
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LA
SANTISIMA TRINIDAD
Todos sabemos por las enseñanzas en el catecismo, que Dios es Trino:
tres personas de naturaleza distintas pero un solo Dios verdadero. Dos
quiere que le conozcamos y lo que a nosotros nos parece difícil de
entender, no lo es para Dios, porque “para El, nada es imposible”.
También sabemos que las tres personas son Padre, Hijo y Espíritu Santo:
“Hay tres testigos de esto en el cielo: El Padre, la Palabra (y la
Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros) y el Espíritu Santo; y
estos son tres en uno. (I Juan 5:7).
En estos días de Junio, tenemos la suerte que un numeroso grupo de
jóvenes creyentes confirman su Fe, delante del Señor Obispo y de la
Comunidad. Van a volver a recibir el Espíritu Santo para acrecentar su
fe y poder seguir mejor el camino que nos ha marcado Jesucristo a través
de su sacrificio en la Cruz. En la entrevista que se les hace, se les
pregunta a modo de aclaración cuál de estas Personas, o naturalezas, que
conforman la Trinidad, es mas importante; para todos, la respuesta viene
al momento: “son iguales en dignidad, pero cada uno es una persona
distinta, y cada una es verdaderamente divina, es Dios”. Por eso ellos
reciben la bendición en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo”.
Las matemáticas pues, no funcionan de igual modo en el plano civil como
en el espiritual, pues aquí tres no es igual a tres, sino que tres es
igual a uno. Y es que Dios Padre, nos envía a su Hijo para nuestra
salvación y nos acompaña todos los días de nuestra vida terrena, para
ayudarnos en nuestra fe, a través de su Espíritu. ¿Se puede dar mayor
muestra de Amor?
Entendemos, pues, que hay tres Personas y un solo Dios: “Vayan y hagan
discípulos a todas las gentes, bautizándolos en el nombre del Padre y
del Hijo y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19).
Nuestro Padre San Francisco lo tenia muy claro: cuántas veces en su
vida, oró al Padre para defenderse del maligno, cómo siguió el camino de
los pobres a
ejemplo de Jesucristo y cómo se dejó envolver con el Espíritu de
la verdad, aquel que nos hace libres y nos hace exclamar Abba, Padre.
Que en todos los momentos de nuestra vida nos sintamos contentos de
haber conocido a Dios, porque se nos ha mostrado a través de su Hijo y
de su Espíritu.
Fray
Trinidad
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Shows para "cliquear" y disfrutar
de la meditación:
Feliz
día de San Francisco
Yo
quiero ser el evangelio viviente...
Cántico de las
criaturas
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