Bienvenidos  a la página de la ONG Felicidad Para Todos de la Fundación Padre Gregorio Mateu... ¡Paz y Bien!

Página Principal

   Artículos del Padre Gregorio Mateu  

  Esperanzas Franciscanas  

FELIRADIO-IN    o por la internacional: radioviausa.com

Página web del Padre Gregorio Mateu

"Camina Pueblo de Dios.  ¡Nueva Ley, Nueva Alianza en la Nueva Creación!"

¿Quienes somos?

Línea de Oración

La Voz del Espíritu

Ideas para cambiar tu vida 

Es posible ser feliz

Valores

Educación y Felicidad

Cómo vencer la depresión

Cómo comunicarse con nosotros



 

10 de Septiembre
23o Miércoles del Tiempo Ordinario

«Señor, tú eres justo, tus mandamientos son rectos.  Trata con misericordia a tu siervo.» Salmo 118: 137, 124 

Evangelio según San Lucas 6, 20-26

Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo: «Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis. Dichosos vosotros, cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten, y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas. Pero, ¡ay de vosotros, los que ahora reís!, porque haréis duelo y lloraréis. ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas». 

Salmo 44:

R/.  Escucha, hija, mira: inclina el oído. 

 1 Oh Dios, hemos oído con nuestros oídos,
    y nuestros padres nos han contado
    lo que tú hiciste en sus días,
    en aquellos tiempos pasados:
 2 con tu propia mano echaste fuera a los paganos,
    castigaste a las naciones
    y estableciste allí a nuestros padres.
 3 Pues no fue su brazo ni su espada
    lo que les dio la victoria;
    ellos no conquistaron la tierra.
    ¡Fue tu poder y tu fuerza!
    ¡Fue el resplandor de tu presencia,
    porque tú los amabas!
 4 ¡Mi Rey! ¡Mi Dios!
    Tú diste las victorias a tu pueblo;
 5 por ti vencimos a nuestros enemigos;
    ¡en tu nombre aplastamos a los que nos atacaban!
 6 Porque no confiaría yo en mi arco,
    ni mi espada podría darme la victoria;
 7 fuiste tú quien nos hizo vencer a nuestros enemigos,
    quien puso en ridículo a los que nos odiaban.
 8 ¡Siempre estaremos orgullosos de ti, oh Dios,
    y siempre alabaremos tu nombre!
 9 Pero nos has rechazado;
    nos has cubierto de vergüenza.
    Ya no sales con nuestros ejércitos.
 10 Nos has hecho dar la espalda a nuestros enemigos;
    los que nos odian nos roban
    y se llevan lo que quieren.
 11 Nos has entregado
    cual si fuéramos ovejas para el matadero;
    nos has dispersado entre los paganos;
 12 has vendido a tu pueblo muy barato,
    y nada has ganado con venderlo.
 13 Nos has convertido en objeto de insultos;
    nuestros vecinos nos ofenden y ridiculizan.
 14 Has hecho que los paganos se burlen de nosotros;
    al vernos, mueven burlones la cabeza.
 15 No hay momento en que no me vea humillado;
    se me cae la cara de vergüenza
 16 por culpa del enemigo, que trata de vengarse
    y que me ofende y ultraja.
 17 Esto que nos ha pasado no fue por haberte olvidado.
    ¡No hemos faltado a tu alianza!
 18 No hemos pensado abandonarte
    ni hemos dejado tus caminos.
 19 Sin embargo, tú nos has aplastado en lugares de miseria.
    ¡Nos has cubierto de terrible oscuridad!
 20 Si te hubiéramos olvidado, oh Dios,
    y adorado en tu lugar a un dios extraño,
 21 tú te habrías dado cuenta,
    pues conoces los más íntimos secretos.
 22 Pero por causa tuya estamos siempre expuestos a la muerte;
    nos tratan como a ovejas para el matadero.
 23 ¿Por qué duermes, Señor? ¡Despierta, despierta!
    ¡No nos rechaces para siempre!
 24 ¿Por qué te escondes?
    ¿Por qué te olvidas de nosotros,
    que sufrimos tanto, tanto?
 25 Estamos rendidos y humillados,
    arrastrando nuestros cuerpos por el suelo.
 26 ¡Levántate, ven a ayudarnos
    y sálvanos por tu gran amor!
 

Comentario: 

Son pocos los que suben a la montaña con Jesús, ya que subir significa sacrificarse, buscar los caminos duros del servicio, hasta dar la vida por la causa del Evangelio. Abajo, en el llano, hay una multitud que espera confiada. Para ellos, también Jesús tiene su mensaje.  

Jesus “levantando los ojos hacia sus discípulos” les dijo: BIENAVENTURADOS... Son bienaventurados porque siguen a Jesús, porque le escuchan con atención, porque están atentos a su manera de vivir, porque guardan en su mente y corazón sus palabras, porque lo han dejado todo para seguir sus pasos, porque esperan un nuevo reino... 

-Dichosos los pobres. Los que se sienten pequeños, los que se conforman con lo que tienen, los que no buscan almacenar para poseer. Su tesoro está en el cielo.

-Dichosos los que tienen hambre. Hambre de amor, hambre de pan, hambre de hogar, hambre de felicidad, hambre de Dios... Sólo Dios puede saciarlos.

-Dichosos los que ahora lloran. Lloran al ver la situación de nuestro mundo, al observar las injusticias sociales, al captar como el pecado contamina los dominios de la bondad..

-Dichosos vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame. Es el pago a la bondad, al amor desinteresado, a la entrega sin condiciones. Asi fue con Cristo, con los profetas, con los santos. 

Alegrémonos, aún que las nubes negras del odio caigan sobre nosotros.

Alegrémonos, teniendo la mirada arriba y manteniendo nuestra mente en Dios.

Alegrémonos, superando dificultades, criticas y enojos.

Alegrémonos, sabiendo que el mal nunca tiene la última palabra.

Alegrémonos, pues tenemos a Cristo de nuestra parte.

Alegrémonos, ya que por la cruz se llega a la luz.

Alegrémonos, dejando que Cristo actúe en nuestras vidas.

Alegrémonos, pese a las dificultades, pues Cristo es nuestra fuerza.

Alegrémonos, con la alegría del Espíritu que vence la carne. 

Los triunfos pasajeros y los elogios fáciles no suelen tener consistencia, ya que los intereses y la conveniencia privan sobre la verdad y el genuino amor. ¡Ay de vosotros, los ricos, los satisfechos, los que ahora reís, los que estáis saciados!  Todo esto es pura apariencia, vida sin sentido. Es preciso trabajar, luchar, esforzarse para conseguir los valores del reino. 

Todavia hoy hay fasos profetas, vendedores de humo espiritual, agentes de la mentira adornada con oropeles de superficialidad. El oro espiritual se patentiza con el crisol del dolor y de la lucha.   (Padre Gregorio Mateu) 

Otras lecturas del día: 

1 Corintios 7: 25-31

Santo del día

La felicidad es contagiosa... contágiate... contágia a los demás...

Copyright 2008 - Derechos Reservados.

ONG Felicidad Para Todos de la Fundación P. Gregorio Mateu  y Web.com

 (antes Interland) desde 2001.

Lo que hacemos al ser humano, se lo hacemos a Cristo